La espiral de los trolls

BY @maradestefanis - 2016-09-19

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La frase #murioMirthaLegrand  fue trending topic en nuestro país, la noticia fue falsa, pero la “espiral del silencio” como la llamaba la politóloga Elisabeth Noelle Neuman al referirse al efecto de la opinión pública sobre una opinión dominante sigue teniendo efecto.


A diferencia de otros medio, el dato digital “abierto”, es decir accesible públicamente por el consentimiento de quien publica,  permite ser  monitorear para comprender  su comportamiento  a través de tecnología de gestión de datos y habilidades humanas para identificar los patrones de comportamiento de tales datos.

El sábado pasado, en Trendinalia Argentina, el sitio que muestra las menciones más relevantes de Twitter mostraba el hashtag de la falsa noticia. Horas después los medios difundieron  la noticia falsa, pero también masivamente hicieron eco de los memes de humor sarcástico contra la persona de Legrand.  Sobre lo ocurrido, se disparan muchas preguntas a respondernos:

-  ¿Quién lo disparó? 

- ¿Cuál es el límite de la libertad digital?

- ¿Hasta dónde llega el derecho civil y jurídico de un ciudadano cuando se trata del canal digital? 

- ¿Hasta dónde el sarcasmo en las burlas y memes tienen inmunidad más allá del hostigamiento y daño que se realice a una persona? 

- Y la peor pregunta ¿quién se atreverá a coartar tal libertad?

Para tener una idea, en internet por minuto se efectúan 2.4 millones de búsquedas en Google y aproximadamente más de 300 mil tweet. Esto forma parte del bigdata y la necesidad de gestionar los grandes volumenes de datos.

La información accesible nos sirve para motivos honorables como para motivos dañinos, como es el caso de los trolls.

Recientemente  en Argentina se difundió el caso de Trolls con Tinelli.  Tanto en es ese caso como en este se da a conocer el  “que” pero no el “como” el  “porque” y sobre todo “el quien”, dejando la noticia hueca de contenido.

El troll puede crear mensajes con diferente tipo de contenido como groserías, ofensas, mentiras difíciles de detectar, con la intención de confundir y ocasionar sentimientos encontrados en los demás.  Jurídicamente es un tema de debate, según parece la ley es terrenal y los datos digitales son invisiblemente global. Se crea la jurisprudencia según donde este ubicado el servidor origen del dato, pero no se tiene idea de cómo tratar  al dato que se encuentra en viaje permanente. 

Siendo que la situación de Trolls ocasiona daño real algunos países han tomado cartas sobre el asunto. Así es en el caso de Nueva Zelanda que ya aprobó la ley para castigar severamente a los trolls, seguida del Reino Unido que en 2014 creó un proyecto de ley para combatir el ciberacoso con hasta dos años de cárcel a los hostigadores.

El problema más grave es que a pesar que se logre ir a la justicia o castigar a los autores del hecho: el daño ya está hecho!

Las respuestas se encuentran en la auto-responsabilidad de las personas y medios de no hacer eco a la espiral de los trolls y en la identificación de cómo se manifiestan a través de tecnología y gestión humana de los datos:

Muchas veces son personas y otras veces usuarios con perfiles falsos. Esos perfiles se identifican  a través de factores cuantitativos y cualitativos:

1.- Identificación de los servidores que provienen dichos mensajes. 

2.- Reconocimientos del perfil del individuo: en muchas ocasiones tiene identidad falsa, nombres de pila e imágenes anónimas. También se crean ID falsos similares a las personas y organismos que se quieran dañar, por ejemplo:

En cuanto al periodismo, se requiere un nuevo foco a la tarea del profesional ya que la comunicación ahora es de omnicanal, ya no tenemos un emisor y un receptor tradicional. Hoy,  los mensajes se encuentran en estado de transformación y movimiento permanente. 

La tarea del periodista debe asimilarse más a la tarea de un investigador, para reconocer: las fuentes, de donde provienen las noticias: buscar veracidad, transparencia y  reconocer la identidad de los mensajes.  

 Hoy la tecnología y gestión del conocimiento de a poco nos permite identificar y trabajar en esta tarea. Más allá de esto, la responsabilidad de los datos abiertos y globales queda en manos de cada uno de nosotros.